jueves, 22 de mayo de 2008

Pequeña flor

Una pequeña flor danzaba
En una sublime huerta de jardines babilónicos
Y aquel encanto acaricia sus pétalos
Bañados en roció matinal

Con tal gracia no resistía
A la brisa ocasional, frío de madrugada
Requería algún abrazo de por medio
Y en tales menesteres
Quien mejor q un amante de belleza
Alguien q sepa apreciar tal pureza

Y seguía recorriendo imaginando por supuesto
Raíces fuertes fuera del alcance del dolor
Y el mundo pasaba alrededor de ella
Más ella no inmutaba su aliento

Y todo seguía tal cual con pequeños grandes cambios
Los cuales no dan la importancia de discusión
Y la pequeña flor crecía, de corazón y espíritu
Y danzaba y cantaba en aquel jardín de encanto
De diminutos seres alados de colores
Bebiendo de los manjares en su lecho

Y mas así el tiempo trota corre de a ratos
Escapando de algún cercano perseguidor
Más a la pequeña flor parece no importarle
Trazos de mundos descabellados sin control

Aquella se vuelve mas colorida por días
Y su belleza es demasiada para soportar
Mas aquella pureza permanece intacta
Digno de aquel juglar
Del encantado espíritu conocedor

En si intentar describir
El aroma de sus pétalos aquellos, encantados
Tratando de relatar tal sentir
Con cierto aire a madera
Aquella antigua y rebozada
De generaciones de muy atenta mirada.

En tanto la pequeña flor vivía en sueños
De aquellos perfectos continuos
De cuentos interminables
Volando por el universo de su encanto
Pues aquella flor no era como cualquiera
La mas pequeña, tan ella
Singular delicadeza, irreal.

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